Alimentación

Todo lo que necesitas saber para hacer germinados en casa

Los germinados son un alimento excepcional, de propiedades nutricionales inigualables. Puedes, además, cultivarlos de manera sencilla y económica en tu propia casa.

En este post te vamos a explicar, de forma breve, todas las cosas importantes que debes saber sobre estas pequeñas “bombas de salud”. Así mismo, conocerás las claves más importantes para hacer germinados en casa de forma fácil y segura.

Qué propiedades tienen los germinados

Cuando remojamos una semilla durante algún tiempo en agua, ocurren una serie de transformaciones sorprendentes. El grano, que había estado “dormido”, empieza a despertarse, comenzando la germinación.

Se trata de un proceso asombroso, en el que se dispara el valor nutricional de la semilla. Por ello, los germinados contienen muchísimas sustancias vitales beneficiosas para la salud. Las más destacables son:

  • Enzimas. Consideradas un verdadero “elixir de vida”, desintoxican el organismo, frenan el envejecimiento y previenen muchas enfermedades, entre ellas el cáncer.
  • Vitaminas A, del Grupo B, C y E en concentraciones altísimas.
  • Minerales en cantidades importantes, incluyendo calcio, magnesio, fósforo, hierro, cobre, sodio, y zinc.
  • Proteínas de calidad.

Lo más increíble, es que la presencia de estos elementos en los germinados supera por mucho a las cantidades que existían en la semilla inicial. Así, la mayoría de las vitaminas aumentan entre un 200 y un 500%.

Un guisante seco, por ejemplo, no contiene ningún tipo de Vitamina C. Su germinado, por el contrario, tiene más que las naranjas frescas.

Con los minerales ocurre algo parecido. Algunos de ellos experimentan incrementos de entre el 30% y el 80%, con respecto al grano seco.

Por lo tanto, hacer germinados en casa es mucho más que un divertido pasatiempo, con el que aprenderás muchas cosas sobre el mundo de las plantas.

Es además, una actividad que te permitirá producir un verdadero suplemento multi-vitamínico, enriquecido con minerales, proteínas y enzimas. Y todo de forma completamente natural, libre de tóxicos y pesticidas y sin invertir grandes sumas de dinero.

A no ser que tengas tu propio huerto, nunca podrás disfrutar de un alimento tan fresco que, recién cosechado, vaya directamente a tu plato.

¿Qué más se puede pedir?

Germinados vs brotes verdes

Normalmente, la mayoría de las semillas germinan bastante rápido. Suelen estar listas para comer en un plazo de entre 4 y 7 días.

El tiempo exacto dependerá del tipo de semilla, del método de germinación y de la temperatura exterior. En los meses calurosos, el proceso de crecimiento se acelera.

Pasados estos primeros días, el sabor de los germinados se vuelve amargo y ya no es aconsejable su consumo. Sin embargo, si esperas algunos días adicionales, al germinado le empezarán a nacer pequeñas hojas y se irá convirtiendo en un pequeño brote verde.

En algunas plantas, este brote también es comestible. Su momento óptimo de cosecha suele estar alrededor de los 10 o 12 días.

Los brotes verdes son igualmente muy interesantes nutricionalmente. Contiene muchas vitaminas, minerales y enzimas, aunque, por lo general, en cantidades algo menores que en el germinado.

Esto es así, porque la planta habrá invertido parte de ellos en su proceso de crecimiento. Por el contrario, los brotes destacan porque contienen gran cantidad de clorofila, un poderosísimo antioxidante y regenerador sanguíneo.

No todas las semillas se consumen habitualmente como brotes verdes. En general, se suelen usar las que no se pueden tomar como germinado porque son demasiado duras (por ejemplo, el girasol) o porque son de tipo mucilaginoso.

Es decir, que al germinar producen una especie de gelatina, como ocurre por ejemplo con las semillas de berro o de lino. También es habitual cultivar hierba de trigo (y de otros cereales), por su riqueza en minerales y antioxidantes.

Cómo hacer germinados en casa

Hacer germinados en casa es muy sencillo. En primer lugar, necesitas semillas de calidad y que estén en buen estado. Se pueden germinar casi todo tipo de semillas, pero algunas de las más populares son:

  • Alfalfa
  • Brócoli
  • Fenogreco
  • Guisante
  • Judía Azuki
  • Judía Mungo (también llamada “soja verde”)
  • Kale
  • Lenteja
  • Mostaza
  • Rabanito
  • Rúcula
  • Trébol Rojo

Como brotes verdes destacan:

  • Berro
  • Girasol
  • Hierba de Trigo

Una vez escogida la semilla que más te guste, el siguiente paso es decidirte por un método de germinación.

Tipos de germinadores

Para hacer germinados en casa, existen diferentes tipos de utensilios. Puedes construirte un germinador casero con un simple tarro de cristal y una malla metálica o de otro material. Si necesitas inspiración, échale un vistazo a este vídeo de Youtube.

Existen también muchas opciones comerciales, desde la versión mejorada de tu tarro casero, hasta sofisticados aparatos con riego automático que cuestan cientos de euros.

Todos ellos son efectivos. Lo único que cambiará, es que en los más económicos serás tú quien tendrá que estar regando las semillas y brotes. En los automáticos lo hará el propio aparato.

Estos son algunas de las opciones más populares, que se utilizan para hacer germinados en casa. Sirven para todas las semillas, menos para las mucilaginosas o para aquellas que se utilizan para cultivar brotes o hierbas.

  • Tarros germinadores. Es un tarro de cristal que tiene una tapa con agujeros. Para regar las semillas, simplemente se llena el tarro de agua y luego se vuelve a retirarla a través de los agujeros de la tapa. Después, se coloca sobre un soporte, que mantiene el tarro inclinado y permite que drene el exceso de agua.
  • Bolsa germinadora. Quizás uno de los métodos más simples y efectivos para hacer germinados en casa. Es una bolsita, normalmente de un material vegetal como cáñamo o lino, en la que se colocan las semillas una vez remojadas. Después, simplemente hay que mantener húmeda la bolsa y dejarla colgada en el lugar donde pueda escurrir el exceso de agua (por ejemplo, sobre un fregadero).
  • Torre de germinación. Consiste en una serie de bandejas de plástico con agujeros superpuestas, sobre las cuales se esparcen las semillas. Se riega entonces por la parte de arriba y el agua drena a través de los diferentes niveles, recogiéndose en un depósito situado debajo de las bandejas. Este método es ideal si quieres contar con un suministro continuado de germinados o cultivar varios tipos diferentes a la vez, ya que las bandejas son independientes. Los modelos más famosos son los de la línea Biosnacky de la empresa de origen Suizo A. Vogel. Puedes ver algunos en su Web. Para el cultivo de semillas pequeñas se venden, como accesorio, unos papeles absorbentes para colocar sobre los agujeros de drenaje.

Para semillas mucilaginosas y brotes, los métodos más utilizados son:

  • Plato germinador. Es un platito hondo, normalmente de cerámica o barro, sobre el que se coloca una rejilla (una especie de colador plano) de metal o plástico. El plato se llena de agua y sobre la rejilla se colocan las semillas. A medida que se van regando y germinan, brotan las raíces que crecen hacia abajo y se nutren del agua del plato. En este caso lo que se come son los brotes verdes, no la planta entera. Para ello se cortan por encima de la raíz.
  • Bandeja germinadora (con papel). En este caso, la bandeja suele ser de plástico y de forma cuadrada, y por encima va instalada una reja, sobre la que se coloca papel de cocina. Después se esparcen las semillas encima del papel, que se mantiene húmedo. Los brotes entonces crecerán y se enraizarán directamente en el papel. Este método es muy usado para las semillas de berro o también las de girasol.
  • Bandeja germinadora (con tierra). Es una bandeja de plástico plana, con agujeros en la base, en la cual se coloca tierra. Se cultivan en ella brotes verdes o hierba de trigo. Funciona igual que cualquier maceta convencional. También existen bandejas más pequeñas, que se llenan con un sustrato hecho de fibra de coco, que se vende en pequeñas pastillas que luego se hidratan. Después, se cultivan las semillas igual que en la tierra.
  • Germinador automático. Se emplean sobre todo para conseguir un suministro continuado de hierba de trigo. Funcionan con tierra, igual que las bandejas germinadoras, pero cuentan con riego automático. Son muy famosos los de la marca Easygreen.

Como puedes ver, las posibilidades son muchas y no es necesario invertir una gran suma de dinero. Un simple tarro o bolsa germinadora puede conseguirse por unos 15 Euros. Si eres manitas, incluso puedes fabricártelos tú.

Hacer germinados en casa: las claves

brotes de soja

Hacer germinados en casa es muy fácil. El primer paso es remojar la semilla durante algunas horas. Normalmente será suficiente con una o dos cucharadas soperas de semillas. Lo ideal es dejarlas en un vaso con agua durante la noche.

Para granos grandes o duros, puede necesitarse un tiempo de remojo mayor. Para ello, consulta las instrucciones que vienen en el paquete.

Si usas un tarro germinador, puedes remojarlas directamente en este. En el caso de las bolsas de germinación, también puedes colocar las semillas en la bolsa e introducir ésta en una jarra con agua. Así, luego ya no tendrás que transferirlas.

Acabado el remojo, colócalas en el germinador elegido (si no las has remojado ya dentro). A partir de este momento, sólo deberás mantenerlas húmedas para que germinen bien. Para ello, tendrás que regarlas 2 o 3 veces al día, dependiendo del método de germinación y factores como la humedad o la temperatura.

Si usas una torre germinadora o un plato, lo más práctico es regar tu cultivo con un pulverizador. Es importante también, que siempre te asegures que el agua de riego drene bien.

Como comentado anteriormente, podrás consumir tus germinados al cabo de los 3 o 4 días más o menos. Consulta las instrucciones que vienen con el paquete.

Ten en cuenta que en la bolsa germinadora los cultivos tardan más en crecer, al no estar expuestos a la luz. Hablamos normalmente de unos 5 a 7 días. Por otro lado, es uno de los métodos más efectivos, porque las semillas están en un ambiente parecido al que hay en la tierra (humedad y oscuridad).

Precauciones e higiene

Un tema muy importante, a la hora de hacer germinados en casa, es la seguridad alimentaria. Ten en cuenta que las semillas y los brotes necesitan crecer en un medio húmedo. Este tipo de entorno también les gusta a algunas bacterias nocivas y a los mohos.

Si tu cultivo se contamina con este tipo de microorganismos, puedes sufrir una intoxicación alimentaria seria. Por lo tanto, tienes que tomar precauciones similares a las que se tienen con otros alimentos con riesgo de contaminación, como la carne fresca, el pescado o los huevos.

A continuación, te damos algunos consejos importantes, para que puedas hacer germinados en casa de forma segura:

  • Mantén la máxima higiene. Utiliza siempre utensilios limpios y lávate las manos antes de su manipulación.
  • Nunca toques las semillas o brotes directamente con las manos, durante el cultivo. Usa una cuchara o colador.
  • Emplea semillas especialmente seleccionadas para germinar y de producción ecológica. Estas pasan controles especiales. Las demás pueden haber sido tratadas con productos químicos para alargar su duración. En nuestra sección de jardinería puedes encontrar este tipo de semillas. Asegúrate de que adquieras aquellas en cuya descripción ponga “para germinar”.
  • Desecha las semillas que hayan caducado.
  • Ten cuidado de no dañarlas, porque de lo contrario no germinarán y pueden pudrirse.
  • No pongas tu germinador en un lugar donde esté expuesto a la luz directa del sol. Lo ideal es un sitio con suficiente luz, pero indirecta.
  • Asegúrate de mantener las semillas húmedas. No deben secarse, pero tampoco deben estar encharcadas. Sino, se echarán a perder o se formará moho.
  • Mantén tu cultivo a temperatura ambiente. No lo pongas en sitios muy fríos o donde haya mucho calor (cerca del horno, radiador, etc.).
  • Intenta no amontonar las semillas. Tienes que repartirlas bien para que puedan respirar.
  • Si te olvidas de regar el cultivo y este se seca totalmente o si se forma moho o mal olor, tíralo.
  • Cuando cultives brotes verdes, córtalos por encima de la raíz y desecha la parte de abajo que ha estado en contacto con la tierra.
  • Una vez recolectados los brotes o germinados, mantenlos en frigorífico en un recipiente cerrado y consúmelos en 2 o 3 días.

Si guardas estas normas de seguridad e higiene, no tendrás ningún problema y podrás disfrutar de todos los beneficios de cultivar germinados en casa, sin correr riesgos.

Un pequeño aviso final. Hay semillas, como las de brócoli, a las que les crecen minúsculas raíces con forma de pelusilla. No confundas estas con el moho, el cual también es blanco, pero tiene un aspecto parecido al algodón de azúcar. El moho además tiene un olor desagradable característico.

Como consumir los germinados y brotes verdes

La mayoría de los germinados y brotes los puedes tomar crudos. De hecho, es aconsejable que los consumas así para aprovechar todas sus enzimas y vitaminas. Con la cocción, podrían perderse una parte de sus propiedades. Además, crudos están mucho más crujientes y sabrosos.

La excepción son los germinados de legumbres. Estos, dependiendo del momento de cosecha, pueden tener todavía algunos de los llamados “antinutrientes”. Para desactivarlos, es conveniente escaldarlos unos segundos en agua hirviendo.

Las aplicaciones de los germinados y brotes en la cocina son muchas. Una de las mejores maneras de tomarlos es añadiéndolos a las ensaladas. También están riquísimos en bocadillos o simplemente sobre un pan con mantequilla o margarina. Puedes añadir un puñadito sobre tus sopas, carnes, pescados o verduras antes de servir, como harías con el perejil.

Algunas variedades como la judía mungo (conocida como “brotes de soja”), están muy ricas también salteadas en un Wok.

Lánzate a la aventura de hacer germinados en casa

Hemos visto pues, que hacer germinados en casa es sencillo y económico. Puedes comenzar con cualquier dispositivo básico como un tarro o una bolsa germinadora.

Si sigues una correcta higiene y aplicas las normas básicas para la conservación, no hay nada que impida que disfrutes de estos saludables y riquísimos “superalimentos”.

Es una manera perfecta, y completamente natural, de suplementar tu alimentación con una cantidad adicional de enzimas, proteínas, vitaminas y minerales.

Esto es especialmente importante en los meses de invierno, donde muchos de los vegetales que consumimos tienen menos propiedades, porque proceden de cultivos en invernaderos o de cámaras de maduración.

Anímate a hacer germinados en casa y refuerza tu salud, mientras disfrutas de estas pequeñas delicias culinarias.

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